Dia 30/09 San Jerónimo
(presbítero y doctor de la Iglesia, blanco)
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Antífona de Entrada
En tus labios estén las palabras de
Dios; día y noche medita en ellas, cuida hacer todo lo que ellas dicen, así tu
vida tendrá sentido y valor.
Non recédat volúmen legis ab ore tuo; sed
meditáberis in eo diébus ac nóctibus, ut custódias et fácias ómnia, quae
scripta sunt in eo; tunc díriges viam tuam, et intélleges eam.
Oh Dios, tú que concediste a san Jerónimo una
estima tierna y viva por
Amén.
Toda
Lectura de la segunda carta del apóstol
san Pablo a Timoteo
3, 14-17
Querido hermano: Permanece firme en lo que
has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste y
desde tu infancia estás familiarizado con
Toda
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 118
Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Sólo cumpliendo todos tus mandatos puede
un joven vivir honestamente.
Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Con todo el corazón te estoy buscando,
de tu ley no permitas que me aleje.
Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Guardo tus mandamientos en mi pecho para
nunca ofenderte.
Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Bendito eres, Señor, enséñale a tu
siervo lo que ordenas.
Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Todos los mandamientos de tu boca mis
labios enumeran.
Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Me gozo más cumpliendo tus preceptos,
que teniendo riquezas.
Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, Aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.
Reúnen los peces buenos en canastos y tiran los malos
Ý Lectura del santo Evangelio según san Mateo
13, 47-53.
Gloria ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a la gente:
"El Reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge
toda clase de peces; cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y
reúnen los buenos en canastos, y a los malos lo tiran. Lo mismo sucederá al
final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y
los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Entienden bien todo esto?"
Ellos le contestaron:
"Sí".
El les dijo:
"Ya ven, un letrado que entiende del Reino de los cielos es como un padre
de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo".
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor.
Concédenos, Señor, que, después de acoger con devoción tu palabra a ejemplo de san Jerónimo, nos dispongamos a ofrecerte con mayor fervor este sacrificio de salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
La gloria de los santos
En verdad es justo darte gracias y deber nuestro
glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria resplandece en cada uno de los
Santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones. Con su vida,
nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la comunión con
ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por testigos tan
insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la
corona inmortal de la gloria por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los santos, te cantamos un
himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]
Cuando encontraba palabras tuyas las
devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu
nombre fue pronunciado sobre mí, Señor Dios.
Invénti sunt sermónes tui, et comédi eos, et
factum est mihi verbum tuum in gáudium, et in laetítiam cordis mei; quóniam
invocátum est nomen tuum super me, Dómine Deus.
Oración
después de la Comunión
Esta eucaristía que hemos celebrado,
Señor, al venerar con gozo la memoria de san Jerónimo, mueva el corazón de tus
fieles para que, atentos a la divina palabra, conozcan el camino que deben seguir
y, siguiéndolo, lleguen a la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
.